Lo que más valoro es que antes de empezar el montaje definimos juntos el flujo de trabajo: qué material se priorizaba, en qué orden se entregaban las versiones y cómo se iban a manejar los cambios de última hora. Eso evitó idas y vueltas innecesarias.
“Entregamos el material un martes y el jueves ya teníamos la primera versión del corte con las correcciones de color aplicadas. El proceso fue claro desde el inicio.”
El único punto a tener en cuenta fue la coordinación de horarios para las revisiones en vivo, pero se resolvió con una reunión semanal breve. Para proyectos con plazos ajustados, recomiendo definir los tiempos de entrega por escrito antes de comenzar.
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